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Sven Hassel ha fallecido.

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Sven Hassel ha fallecido.

Notapor Johann Vilthomsen » 27 Sep 2012, 16:57

De la pluma del compañero Huntley de la 24. Unterseebootsflottille, me he enterado del deceso de Sven Hassel

Huntley escribió:Hola a todos/as!

Pasaba por aquí, después de un largo tiempo, para dejaros una noticia triste (para mí y para una legión de antiguos lectores) acontecida hace unos días . La muerte de un personaje del cual los que ya no somos unos chavales hemos disfrutado como enanos con la lactura de sus libros.
Podría decir que era repetitivo, fantasioso, inexacto, con poca calidad literaria. Pero ¿ Y lo qué hemos disfrutado con Porta, El Viejo, Hermanito, el legionario,Sven, Barcelona Bloom... ?

Os dejo con el obituario de Jacinto Antón en El País:

Clicar aquí= Sven Hassel, el alemán accidental

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Adiós Camarada!

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Un saludo a todos. Y aunque no intervenga, os voy leyendo de tanto en tanto.

Huntley.


En 1992 conocí a Sven Hassel gracias a una relación profesional. La opinión que de él tiene Jacinto Antón, es la misma que yo me formé de él.
Tantos años leyendo su obra y al conocerle, me dejo una duda en mi pensamiento sobre si esa persona en realidad decía ser quien era en sus libros.
Como, en condición de ebanista, pude pasearme por su casa libremente, pude observar toda su colección de medallas, armas y uniformes que lucían varios maniquíes repartidos por la entrada y salón de la casa. Fue la primera vez que pude encasquetarme una schirmmütze de la Kriegsmarine y verme reflejado con ella en un espejo.
Colgados en una de las paredes, me observaban los ocho retratos al carbón de sus camaradas (podéis verlos en su web), pude, en ese momento, poner cara a mis antiguos héroes. Pero no pude menos que pensar que era muy inverosímil que alguien hubiera retratado a esos personajes, entre los que se encontraba el autor con un gorro de piel, en la misma época y que se conservarán tan bien. Pensé que sin duda habían sido sacados de unas fotografías.

El señor Hassel me contó que Hermanito se encontraba en una residencia de ancianos en Hamburgo y que tenia amputadas las dos piernas.
Disponía de una gran habitación que hacia las veces de biblioteca donde nunca antes había visto tantos libros del mismo tema reunidos en un solo lugar. Todos sobre la 2GM en diversos idiomas. ¡Lo que hubiera dado por tener tiempo de verlos más detenidamente!.
La última vez que supe de él fue en el mes de diciembre de 2011, cuando movido por la curiosidad me acerque a su domicilio barcelonés con intención de visitarlo. El portero de la finca, que me reconoció de cuando estuve trabajando en la misma, me informó que el señor Hassel no recibía ya visitas, y que desde la muerte de su esposa su salud había ido deteriorándose. Su hijo Michael lo pasaba a ver a menudo y salían a pasear, pero lo que a él en realidad le gustaba era tomar el café con que se regalaban en cada salida.

De niño, cuando jugando a la guerra con mis compañeros, repartíamos los bandos, siempre quería ser “soldado alemán”. Quizás también porque quienes “luchábamos” en ese bando podíamos ponernos por turnos una antigua mascara antigás alemana del padre de uno de mis compañeros que había servido, por fuerza y hacerse perdonar su pasado rojo, en la División Azul.
Al leer, con quince y dieciséis años, esas novelas volvía con fuerza a mi memoria el enmohecido olor de esa mascara y sentía que compartía algo con los personajes. A la vez que me sentía mal por “querer” a esa panda de muchachos que lucharon en el bando “malo”.
Él señor Hassel, me comentó que dentro de muchos años se sabría la realidad de los que lucharon por el bando alemán. Que la historia la escriben siempre los vencedores y que pocas veces se recuerdan los hechos heroicos y abnegados de los perdedores. Y que ambos bandos fueron “buenos y malos”.

No por esperada, dada su avanzada edad, es menos triste para mi su muerte. No se si sus restos reposan en un cementerio barcelonés o si ha sido trasladado a su país de origen, pero si os puedo decir que lo investigaré, y si tengo posibilidad alguna de visitar su tumba repasaré mentalmente todos los buenos momentos que pase leyendo sus libros y después de recordar a sus personajes levantaré mi vista al cielo y soltare un estentóreo…


Jov Tovjemadj!
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Re: Sven Hassel ha fallecido.

Notapor Joachim Zaubitzer » 28 Sep 2012, 15:25

Yo también me pasé muchas horas de mi mocedad leyendo a este hombre. Recuerdo que los descubrí en la biblioteca pública que se encontraba en el antiguo Instituto Jovellanos, allí en Gijón, y desde que leí el primero, sería por 1977 más o menos, me enganché a su forma cruda de contar el horror de la guerra. Los héroes ya no eran limpios y afeitados tenientes de la US Marines, si no sucios, asqueados, doloridos, barbudos, con el uniforme sucio, con el fusil del enemigo porque era mejor que el tuyo, con esa pala de cavar trincheras que servía como arma perfecta en el cuerpo a cuerpo, no eran héroes de celuloide, eran personas que no sabían por que luchaban, pero sabían que si no mataban, morían, y que lo más probable es que acabasen muriendo de igual forma. Pra mi, fue el final de las Hazañas Bélicas y el principio del horror real de la guerra, de las películas realistas y los documentales de verdad.

Siempre echaré de menos su forma de describir los sentimientos contradictorios del soldado en el frente.
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Re: Sven Hassel ha fallecido.

Notapor Georg Wolfsohn » 30 Sep 2012, 17:25

Johann Vilthomsen escribió:Jov Tovjemadj!
de hecho es Yob tvoyiu mat. y traducido literalmente del ruso es "folla a tu madre". El equivalente de Iván al castizo pero recatado "vete a freir esparragos", así ellos dicen Yob Tvoyiu Mat para decir algo así como "vete a casa a joder a tu madre"

Yo también soy de los que creció con Sven Hassel. El primero que leí fué un desconchado "montecassino" que me prestó un vecino. Sven contribuyó enormemente a fomentar mi afición por la tematica militar y por la lectura en general. En parte gracias a Hassel, era un adolescente que leía vorazmente todo lo que se me ponía por el camino. Cuando descubrí la biblioteca municipal me volví loco. Alternaba los Asterix con Hassel y allí descubrí el Das Boot de Buchheim, que tomé prestado repetidas veces. Años antes de que se hiciera una película. Luego descubrí que mi tío tenía varios libros de Hassel y también se los pedí prestados. Así fueron cayendo (desordenadamente) Los Panzers de la Muerte, Camaradas del Frente, Legion de Castigo... Con quince años gasté casi todos mis ahorros en una copia de tapa dura de Comando Reichsfuhrer Himmler.

Sin embargo, pronto descubrí que había algo que no cuadraba. Cuando antes de ir al servicio militar leí "La ruta sangrienta". Las vicisitudes de Porta, Hermanito, el Legionario y demás, me sonaron. Había leido hacía años, prestado de la biblioteca de mi vecino, un libro sobre una banda de gangsters y las peripecias de los gangsters del New York contemporáneo y que eran prácticamente calcadas de las que se leen en la segunda parte de "La ruta Sangrienta". Inocente como era, supuse que era el autor del libro de los gangsters, de alguna forma, había oido o leido las vivencias de Hassel de algún otro lado y que debía haber plagiado dicha historia.

La cosa la dejé ahí y pasaron los años. El último libro de Hassel, "El comisario", me dejó particularmente un mal sabor de boca. Era demasiado inverosímil, pero mantenía mi fe.

Pasaron más años y conseguí un buen trabajo. Conocí a la que sería mi esposa y cuando pude permitirmelo, una de las primeras cosas que hice fue comprar toda la colección completa de Hassel. Habia sido reeditada al completo en formato de libro de bolsillo de P&J. Compré los 14 títulos.

Por esa época, fui uno de los primeros en tener Internet (Carísimo! pagaba por minuto de conexión!). Luego vino Arrakis.... y el resto ya es historia. Tiempo después, navegando, me saltó por la pantalla el nombre de Hassel. Era la página de Erik Haast. Un compatriota de Hassel que supuestamente aportaba varias pruebas de que Hassel había sido un buscavidas que se había arrimado al fascismo Danés, que no había estado nunca en el frente y que al acabar la guerra, siguió viviendo de sus mentiras. Al parecer, vivía en la indigencia hasta que su mujer se dedicó a la industria pornográfica. Además, no escribía él, si no ella. Y por si no fuera poco le acusaba de plagio. La página incluía una entrevista con el "negro" que había arreglado el manuscrito original de "Legión de castigo" y lo había convertido en el bestseller que todos conocemos. Tenía todos los visos de veracidad. El hombre explicaba que había sido la mujer de Hassel quien le había traido el texto y él, lo había rehecho a su manera, utilizando la guía de "sin novedad en el Frente " de Erich María Remarque, sobre la primera guerra y adaptándolo a las vicisitudes de un supuesto regimiento disciplinario de tanques en la segunda guerra.

De hecho, hoy sabemos seguro, que no existió ni un solo regimiento disciplinario blindado. Los regimientos disciplinarios alemanes eran todos de infantería.

En fin. Porqué digo todo esto? Porque hace relativamente poco, en un viaje al extranjero, estaba en mi hotel, haciendo zapping... y me encuentro con una película donde un jovencísimo De Niro, es el miembro de un equipo de ciclismo italiano que viene a Estados Unidos a participar en una carrera. Cuando la carrera se anula, de Niro decide quedarse y como italiano ilegal que es no tarda en verse envuelto en la mafia y se ve involucrado en una serie de alocadas peripecias. Peripecias que me sonaron conocidas hasta que se me encendió la bombilla. Coño! Sven Hassel! Estaba viendo una película ambientada una guerra entre bandas de la mafía en el Nueva york de 1960 y que era una perfecta representación de la guerra entre Porta y el jefe mecanico Wolf en "Ruta sangrienta". Todo encajaba. Secuencia tras secuencia, hasta llegar a la surrealista carrera de bicicletas del final.

Presté atencion a los títulos de crédito, decía : Based on the novel "The Gang That Couldn't Shoot Straight" by Jimmy Breslin. Ese era el libro sobre la mafia que había leido cuando era un adolescente y cuyo título había olvidado: La banda que disparaba torcido.

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Cuando llegué a casa, lo primero que hice fue cotejar la fecha de registro de los dos libros a ver cual fue el primero. Jimmy Breslin publicó su libro en 1970. Sven Hassel publicó el suyo en 1977. Aquel dia volví a mirar la página web de Erik Haast. Por un lado sentí un poco de decepción. Como cuando un niño descubre que los reyes magos son sus padres pero por otro lado, el mal trago viene paliado por el convencimiento de que los regalos seguirán llegando!

Ha pasado el tiempo. Los libros de Hassel. Siguen en mi biblioteca. Y los sigo releyendo. Plagios? Fantasia? No importa! los sigo disfrutando como el primer día. Sus novelas de aventuras bélicas siguen frescas y de calidad.

No me queda por menos que agradecer a Sven Hassel que su trabajo que en su momento creí real y ahora se que es todo ficción me ayudara a convertirme en un ávido lector y que todavía me brinde buena lectura.



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Re: Sven Hassel ha fallecido.

Notapor Johann Vilthomsen » 05 May 2015, 07:40

Sven Hassel, el soldado que nunca existió, salta ahora a la televisión.
CARLOS AIMEUR. 17/04/2014
El danés se creó un personaje en sus 14 libros; una productora británica quiere convertirlos en serie.

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"Creo que Quentin Tarantino se ha leído todas las novelas de mi padre. Al menos es lo que pensé cuando vi Malditos Bastardos", bromeaba este miércoles Miguel Hassel, hijo y heredero del novelista danés Sven Hassel. Pese a que su nombre hoy es desconocido para la mayoría de los lectores, hubo un tiempo en que fue una estrella literaria de primera magnitud. Fue el escritor bélico más leído en una época en la que proliferaron los libros ambientados en la II Guerra Mundial. Sus novelas se publicaron en más de cincuenta países, en 18 idiomas y alcanzaron unas ventas superiores a los cincuenta millones de ejemplares.

Nadie hasta su aparición había contado la guerra como él. Era la mezcolanza perfecta entre los cómics de Hazañas Bélicas, de tanto éxito en España durante los años sesenta y setenta, la novela pulp y Enrich Maria Remarque. Su galería de personajes, comenzando por Joseph Porta, pasando por El Legionario y acabando con Hermanito, era singular, adelantada a su tiempo. Cierto o no lo de Tarantino, cabe convenir que los personajes de Hassel hablan como los del cineasta, en ocasiones son tan divertidos como los del americano y fueron creados en los años cincuenta, mucho antes de que el estadounidense hubiera nacido.

El último país que ha conquistado el batallón de castigo de Hassel ha sido China, donde se han editado ya siete de los 14 libros que componen la serie. "Sigue siendo un valor seguro en todo el mundo", reconoce su hijo. Tanto que firmó a finales del año pasado un acuerdo con una productora británica para realizar una serie de televisión. "Calculo que se podrá ver en televisión en un par de años. La productora quiere hablar con la BBC pero ahora hay nuevos canales, con Yahoo, Netflix...".

¿Por qué Gran Bretaña? Porque posiblemente sea uno de los países donde más popularidad ha gozado desde siempre. Allí su éxito se cimentó, al principio, en el convencimiento de que sus libros estaban inspirados en vivencias reales, tal y como él afirmaba en reiteradas ocasiones. Así, su segunda novela, Los panzers de la muerte se iniciaba con esta frase: "Prosigo relatando la guerra tal como la he vivido con mis camaradas". Se suponía que era un soldado desvelando la cocina del ejército alemán, la verdad oculta de cómo vivieron los hombres de a pie el conflicto. Pero a pesar de sus propias palabras, con el paso de los años muy pocas personas se tragaron el ardid de que eran autobiográficas; ni siquiera en su editorial. Una puede; catorce no.

"Él muchas veces se enfadaba cuando le decíamos que lo que contaba era mentira", recordaba hace unos años un antiguo colaborador de Barcelona. "Le decíamos que no tenía tiempo para haber estado en tantos sitios, que para él la guerra había durado veinte años y no seis, pero él insistía en que todo era cierto. Bueno, si analizas la obra ves que es imposible. No sé incluso si estuvo en la guerra. Y si lo estuvo, pienso que sus vivencias son una página y el resto su imaginación", añadía.

"SON NOVELAS, NADIE LO HA OCULTADO"

Las contradicciones eran muchas. Según el libro que se lea, el 6 de junio de 1944 se puede encontrar a Hassel en el frente oriental, en un hospital en Hamburgo, en Italia o guardando una prisión en un lugar indeterminado de Alemania. Era cierto que existía un regimiento 27 en el ejército alemán, pero no era un batallón de castigo. No había muchos tanques Tiger y estaban organizados en batallones especiales, unidos a unas pocas divisiones de élite; no eran entregados a batallones de castigo. Y así. Hoy mismo, su propio hijo deja bien claro que aunque su padre hablaba de que estaban basadas en experiencias autobiográficas, eran todas ficción. "Son novelas y nadie lo ha ocultado", afirmaba este miércoles.

El personaje que se creó para sí mismo Hassel era un ser extraordinario a mitad camino entre Jack London, Joseph Conrad y Hemingway. La biografía oficial contaba que Hassel nació el 19 de abril de 1917 en Frederiksborg, en el seno de una familia de clase obrera con el nombre de Sven Pedersen, aunque después adoptaría el apellido de soltera de su madre. A los catorce años dio la vuelta al mundo como grumete. El paro forzoso le habría hecho emigrar a Alemania donde se alistó en el Ejército a causa de la crisis.

Ya durante la II Guerra Mundial, y siempre según el escritor, sirvió en el séptimo, segundo y undécimo regimiento de caballería, en el vigésimo séptimo regimiento de panzers y en un regimiento disciplinario en Rusia, donde padeció toda clase de penalidades. Según algunas biografías oficiales fue herido ocho veces; según otras, siete; obtuvo varios galardones y fue promovido al rango de teniente (en algunos libros se dice que a capitán); salvo en África, combatió en los más importantes frentes del Ejército alemán. Durante la campaña rusa la continua visión de la nieve le quemó los ojos, lo que le obligó a llevar desde entonces gafas de sol.

Tras la guerra, y siempre según la biografía oficial, estuvo apresado por los rusos, los ingleses, los americanos y los daneses. Fue durante su estancia en prisión cuando comenzó a escribir. Animado por su mujer, intentó publicar su primera novela sobre sus recuerdos de guerra, La legión de los condenados. El libro fue rechazado por trece editoriales. La decimocuarta hizo el negocio de su vida con un libro que vendió millones de ejemplares en todo el mundo. Literariamente hablando era mediocre tirando a malo, pero funcionaba. Y cómo. Fue tal el éxito que pudo dedicarse a tiempo completo a la literatura. Corría el año 1953.

EL ESCÁNDALO LLEGÓ POR LA RADIO

Tardó cinco años en redactar la siguiente, Los panzers de la muerte (1958), con idéntico éxito y siguiendo el mismo esquema: varios relatos de aventuras más o menos unidos cronológicamente. Dos años después llegó Camaradas del frente, en 1962 Batallón de castigo y en 1963 la que para muchos es una de sus mejores novelas, Monte Cassino. Fue en octubre de ese año cuando estalló el escándalo. El espacio radiofónico Natredaktion (Redacción de noche) desveló que el auténtico nombre de Hassel era Borge Villy Redsted Petersen, y que había formado parte de la SS y de la policía colaboracionista danesa HIPO. La prensa dio fe de este hecho cuatro días más tarde. Hasta entonces Hassel era poco menos que un héroe nacional. A partir de ese día fue poco menos que un apestado.

El diario danés BT, un tabloide, aportó el testimonio de un miembro de la resistencia que decía haber luchado contra Hassel. En el artículo, el resistente relataba: "Durante el interrogatorio, Redsted Petersen apareció de nuevo. Nadie había reparado en que mi pierna herida continuaba sangrando y había llenado mi bota. De repente, me desmayé y caí al suelo. Cuando me desperté, Redsted Petersen se aseguró de que fuese vendado para que el interrogatorio pudiese continuar bajo tortura".

Obviamente, el escritor lo negó todo empecinado en defender su biografía novelesca, pero sus palabras no sirvieron de mucho. Uno de los libreros más importantes entonces de Dinamarca, Richardt Jensen, suspendió la visita de Hassel a su librería. La editorial que publicaba sus obras en Noruega rescindió su contrato. Pronto se oyeron voces pidiendo clemencia. Uno de los que se manifestó en este sentido fue el escritor Knud Poulsen, quien salió en defensa de Hassel asegurando que ya fue castigado, había estado en la cárcel por colaboracionista, por lo que su caso debería ser olvidado. "Cuando era un miembro del HIPO llevó a cabo cazas al hombre. Ahora la caza al hombre es contra él. Si alguien piensa que su destino es justo, entonces ese alguien no sabe lo que es la justicia", decía Poulsen.

Cuando aconteció todo el escándalo el matrimonio Hassel se hallaba en Francfort para participar en la Feria del Libro. Se suspendió la presentación prevista de sus obras y Hassel y su mujer decidieron mudarse. Finalmente se instaló en Barcelona en 1964, donde llegó de la mano del ya fallecido Mario Lacruz, su primer editor, y convirtieron la ciudad condal en su nuevo hogar.

A salvo de los periodistas daneses, a España no llegaban los ecos del affaire, el escritor se hizo un gran amante de Barcelona hasta el punto de que decidió incluir un nuevo personaje que recibiría ese nombre, Barcelona Bloom. En esta ciudad escribió obras como ¡Liquidad París! en 1967, un año después de que Dominique Lapierre y Larry Collins publicaran su libro de investigación ¿Arde París?, y obras menores como Comando Reichsführer Himmler (1971), Los vi morir (1975) o La ruta sangrienta (1977). A pesar de la merma de calidad de sus trabajos, el éxito de sus novelas (de cada libro suyo se vendían en España un mínimo de 70.000 ejemplares) unido al bajo nivel de vida del país hicieron que Hassel viviese "a cuerpo de rey" en la gráficas descripción que hizo el que fuera su segundo editor, José María Moya.

Su vida social durante sus primeros años en Barcelona fue también muy intensa. Iba a todas las fiestas pero sobre todo es recordado en el mundo intelectual de aquella época por las que organizaba en su domicilio. "Tenía en su casa un auténtico museo", rememoraba Moya hace unos años, "con todos los uniformes del ejército alemán durante la II Guerra Mundial, cascos, armas... Le gustaba aparecer vestido con uno de ellos. Era muy gracioso".

SU ÚLTIMA OBRA, EL OLVIDO Y DE NUEVO EL ESCÁNDALO

Después de dos décadas en Barcelona comenzaron a llegar los sinsabores. Editó en 1985 su última obra, El comisario, que pasó sin pena ni gloria. Era poco menos que una copia trasladada al frente ruso de la comedia bélica americana Los violentos de Kelly (Brian G. Hutton, 1970). Poco después se realizó la primera adaptación cinematográfica de una de sus novelas, la segunda que publicó, Los panzers de la muerte, entre cuyos protagonistas se encontraban David Carradine y Oliver Reed. Estaba muy ilusionado con ella pero la película fracasó en taquilla.

Tras unos años enfermo, Hassel volvió a Dinamarca de dónde, por motivos no aclarados, salió de nuevo para vivir en Hamburgo. A los pocos años regresó a Barcelona, dónde ya permaneció desde 1997 hasta su muerte. Por si fuera poco, desde principios del año 2000 un compatriota suyo, Erik Haaest, se convirtió en su principal azote por internet.

Haaest, que se formó como periodista en Skjern Dagblad y Lolland Diario y más tarde trabajó en BT, convirtió en una obsesión personal revivir la persecución contra el novelista a quien llamaba estafador y mentiroso, y de quien decía que debía el éxito de su primer libro a la colaboración de un escritor, Georg Gjedde, fallecido en 1992 y semidesconocido incluso en Dinamarca. Según Haaest, fue Gjedde el que puso orden a los apuntes de Hassel, testimonios de sus compañeros de presidio, y les dio forma de novela.

El propio Haaest era de por sí un personaje controvertido. Antes de atacar a Hassel no tuvo reparos en publicar que "no existían cámaras de gas en los campos de concentración de Hitler" o que "el Diario de Ana Frank era una mentira y un fraude". Aunque algunos lo quisieron vincular al nazismo, se da la circunstancia de que el padre de Haaest había luchado en la Resistencia. "Si odio a Hassel es porque mi padre peleó contra gente como él", decía. Simplemente le gustaba la polémica. Y de hecho, en su propio país no le hacían caso. El escándalo de Sven Hassel era una vieja historia llena de telarañas.

SUS OBRAS HAN VUELTO PUBLICARSE EN ESPAÑA

El periodista murió en 2012, el 26 de enero. Hassel lo hizo el 21 de septiembre, apenas unos meses después. Su obra no. Fue por el empeño de su hijo que se volvieron a publicar sus novelas de nuevo en España, primero en Inédita, con Hassel aún vivo, y después en Librería Universitaria, que ha sacado recientemente a la venta algunos de sus mejores trabajos como Monte Cassino o Batallón de Castigo.

Sus 14 novelas, sus fábulas violentas sobre la condición humana, siguen ganando fans y conquistando países. Con los años se ha hecho evidente que si gustaban eran por su capacidad de entretener y el carácter irreverente de sus argumentos. Hablaban con desprecio del nazismo, demostraban un profundo sentimiento antibélico, impactaban, emocionaban... Show business en estado puro. La Historia es otra cosa. La Literatura también. En estas circunstancias, el hecho de que Hassel estuviera en un frente u otro, participara en la guerra o no, se revela como insustancial. Porta, Hermanito, el Legionario, todos ellos existieron y seguirán existiendo mientras haya alguien que quiera leer sus andanzas, esas que escribió Sven Hassel, el soldado que quizás nunca existió. Quizás Aristóteles estaba equivocado y no siempre la única verdad es la realidad.



Fuente: http://www.valenciaplaza.com/ver/129008 ... ision.html



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